Como en un iceberg, la parte visible del código son los datos, y bajo el agua hay un soporte masivo de partículas auxiliares. Estas vigilan discretamente las interferencias y corrigen errores sin tocar la información. Este enfoque empaqueta muchos cúbits lógicos protegidos en un número modesto de cúbits físicos.
El experimento se realizó en un procesador de 98 iones en una trampa eléctrica. Los láseres (espectroscopia) controlaban los estados de las partículas, simulando un imán cuántico, un sistema que ayudará a entender nuevos materiales. La idea de la corrección de errores cuántica pertenece a Peter Shor, y las trampas de iones fueron ideadas por Ignacio Cirac y Peter Zoller. Por primera vez, los cálculos protegidos dieron un resultado más preciso que las mismas operaciones sin protección: antes la corrección solo ralentizaba la degradación de los datos, ahora realmente mejora el resultado.
El secreto está en que las partículas «submarinas» crean redundancia: los errores se anulan entre sí en lugar de acumularse. Cuantas más hay, menos veces hay que descartar mediciones fallidas, y más se suprime el caos natural. Así, las máquinas cuánticas dejan de temer las interferencias y se acercan a resolver problemas inaccesibles para las supercomputadoras tradicionales.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2602.22211
High-rate quantum error correcting (QEC) codes encode many logical qubits in a given number of physical qubits, making them promising candidates for quantum computation. Implementing high-rate codes at a scale that both frustrates classical computing and improves performance by encoding requires both high fidelity gates and long-range qubit connectivity -- both of which are offered by trapped-ion quantum computers. Here, we demonstrate computations that outperform their unencoded counterparts in the high-rate $$[[ k+2,\, k,\, 2 ]]$$ iceberg quantum error detecting (QED) and $$[[ (k_2 + 2)(k_1 + 2),\, k_2k_1,\, 4 ]]$$ two-level concatenated iceberg QEC codes, using the 98-qubit Quantinuum Helios trapped-ion quantum processor. Utilizing new gadgets for encoded operations, we realize this "beyond break-even" performance with reasonable postselection rates across a range of fault-tolerant (FT) and partially-fault-tolerant (pFT) component and application benchmarks with between $$48$$ and $$94$$ logical qubits. These benchmarks include FT state preparation and measurement, QEC cycle benchmarking, logical gate benchmarking, GHZ state preparation, and a pFT quantum simulation of the three-dimensional $$XY$$ model of quantum magnetism. Additionally, we illustrate that postselection rates can be suppressed by increasing the code distance via concatenation. Our results represent state-of-the-art logical component and state fidelities and provide evidence that high-rate QED/QEC codes are viable on contemporary quantum computers for near-term beyond-classical-scale computation.
El código se llamó «iceberg» por su parecido con un iceberg real: los cúbits útiles son la punta visible sobre el agua, y los de control, la masa oculta bajo el agua.
En la serie «Devs», un ordenador cuántico predice el futuro, pero cualquier error convierte la visión en caos; los códigos iceberg podrían limpiar esas predicciones de interferencias.