Se estudian los agujeros negros en una teoría gravitatoria con dimensiones extra. Incluso un agujero sin carga no puede ser más pequeño que una masa determinada, y los agujeros extremos no se enfrían hasta cero: conservan una temperatura, como una tetera que nunca deja de estar caliente. ¿Por qué ocurre esto?
Los agujeros negros se asemejan a embudos en una sábana tensa. Pero si admitimos una quinta dimensión, la sábana adquiere resortes ocultos. Cualquier masa, incluso sin carga, hunde la sábana no hasta el infinito, sino hasta un límite definido. Así, la curvatura del espacio recibe correcciones no lineales: un nuevo tipo de agujeros negros con una masa mínima innata.
Y la sorpresa principal: al alcanzar ese límite, el agujero no se enfría hasta el cero absoluto. Su entropía —medida del desorden oculto— no desaparece, como exigiría la teoría estándar. Resulta que el universo está sembrado de núcleos cálidos invisibles que guardan memoria de las dimensiones ocultas.
🎯 Normalmente, un agujero negro sin carga debería evaporarse por completo. Pero con una dimensión adicional, deja tras de sí un grumo cálido e indestructible del espacio-tiempo.
🎬 Nos recuerda a “Interstellar”: Gargantúa distorsionaba el tiempo gracias a dimensiones ocultas. Este trabajo hace la ciencia ficción un poco más real.