El telescopio observa un planeta a 124 años luz de nosotros y ve en su atmósfera gases que en la Tierra emiten los microbios. Uno quiere decir de inmediato: hay vida. Pero no es tan sencillo.
El planeta K2-18b es una esfera envuelta en una gruesa capa de hidrógeno. En esa capa, como en un gigantesco matraz químico, ocurren reacciones. Dos gases con olor a azufre —el sulfuro de dimetilo y el disulfuro de dimetilo— pueden nacer allí sin ninguna bacteria, solo por la luz de la estrella y el calor. Los autores del trabajo revisaron las rutas propuestas anteriormente para su formación y encontraron que una de ellas realmente produce una cantidad notable de estos gases. Pero funciona solo si un paso en la cadena de reacciones se supera con suficiente facilidad. Y la altura de ese escalón aún no la ha medido nadie en el laboratorio.
Mucho más seguros en esa atmósfera resultan los hidrocarburos, por ejemplo el etano. En el telescopio se ve casi igual que los gases sulfurosos y puede engañar al observador. Por eso, la señal que se tomó como rastro de vida probablemente provenga del etano.
Otro hallazgo: del sulfuro de hidrógeno, bajo la acción de la luz, nace una neblina. Incluso una diminuta impureza de sulfuro de hidrógeno basta para que la atmósfera se cubra con un velo. En distintos planetas esa neblina es más o menos abundante, y ahora se entiende por qué: todo depende de cuánto azufre haya en su aire.
Así que K2-18b, por ahora, sigue siendo solo un laboratorio químico, y no un hogar para la vida.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.18923
The organosulfur biosignature gases dimethylsulfide (DMS) and dimethlydisulfide (DMDS) have recently been claimed to be present in the atmosphere of sub-Neptune exoplanet K2-18b, leading to the suggestion of possible extraterrestrial life. Abiotic formation pathways for DMS and DMDS in reducing atmospheres have also been proposed, raising concern over the use of DMS and DMDS as biosignature gases more generally. In this paper we independently test and contrast the proposed abiotic formation pathways for DMS and DMDS using K2-18b as a case study, and explore the wider implications for the atmospheric carbon and sulfur chemistry of hydrogen-rich sub-Neptunes. We demonstrate that one proposed formation pathway is capable of producing observable abundances of abiotic DMS and DMDS, however it depends sensitively on the energy barrier of the limiting step, which remains unmeasured experimentally. The formation of hydrocarbons including C2H6, however, occurs abundantly and offers a plausible alternative explanation to the reported suggestions of organosulfur compounds on K2-18b, having previously been shown to share similar spectral features with DMS and DMDS at near-IR wavelengths. Finally, we demonstrate that sulfur hazes form via the photochemistry of H2S and condense in the atmosphere of K2-18b even at trace abundances. We propose that variation in atmospheric sulfur abundance can explain the diversity of haziness observed across the sub-Neptune population so far with JWST.
El sulfuro de hidrógeno huele a huevos podridos, y el sulfuro de dimetilo, a mar: es su olor el que percibimos en la orilla del océano.
En la novela «Solaris» de Stanislaw Lem, el océano del planeta crea por sí mismo estructuras extrañas: los científicos aún discuten si eso puede considerarse vida.