La luz ordinaria es como una multitud en una plaza: cada fotón se mueve por su cuenta, chocando y dispersándose. Pero en algunos medios, los fotones, como una jauría de perros, comienzan a correr juntos: se agrupan. Los científicos han creado un láser de fibra aleatoria donde las partículas de luz se reúnen en bandadas especialmente densas. Este fenómeno se llama superagrupación de fotones.
Dentro de la fibra, la luz se dispersa en las inhomogeneidades, y bajo ciertas condiciones los fotones dejan de ser independientes. Al cambiar la potencia de bombeo, los investigadores controlaron el grado de agrupamiento, desde casi individuales hasta grupos compactos donde en un solo pulso había decenas de veces más fotones de lo habitual. Este comportamiento está relacionado con transiciones de fase en el campo de luz, como el agua que se convierte en hielo, así la luz pasa a un nuevo estado con una estadística diferente.
La utilidad práctica está en la visualización. Los científicos utilizaron luz superagrupada para la captura 'fantasma' en el tiempo: en lugar de la imagen habitual, reconstruyeron la forma del pulso de luz enviando al detector solo una pequeña parte de los fotones. Cuanto mayor es la agrupación, menos mediciones se necesitan para un resultado nítido. Esto promete métodos más rápidos y sensibles en sensórica óptica y óptica cuántica.
El grado de agrupamiento de fotones en este láser alcanzó 26, es como si en una cola, en lugar de una persona, hubiera en promedio 26.
En la novela 'Luz' de M. John Harrison, los efectos cuánticos deforman la realidad; aquí, la superagrupación de la luz ayuda a ver lo invisible.