Un solo átomo en el diamante funciona como un imán minúsculo. Un nuevo método permite saber exactamente dónde está, con una precisión inferior a un nanómetro. Esto abre el camino para escanear moléculas dentro de células vivas.
🎯 Estos defectos son tan sensibles que detectan el campo magnético de un solo protón: es como escuchar un susurro en la otra orilla del océano.