En el hospital, la sangre del dedo suele ir al laboratorio y el resultado llega al día siguiente. El nuevo método promete reducir este proceso a unos minutos. En lugar de captar la luz reflejada por la muestra, lee el voltaje eléctrico que se genera en la interfaz entre dos medios, como un leve cosquilleo al tocar una pila con los dedos húmedos. Esta señal resultó ser sorprendentemente estable y precisa.
Los investigadores probaron el método en diversos análisis. Las hormonas estradiol, progesterona y hormona luteinizante se midieron en plasma sanguíneo con una precisión casi indistinguible de las grandes máquinas de laboratorio (coeficiente de correlación superior a 0,97). La glucosa se determinó en concentraciones inferiores a un microgramo por decilitro. La proteína del virus de la inmunodeficiencia humana se detectó en cantidades de 44,8 femtogramos por mililitro, como encontrar un grano de arena en una piscina olímpica. Y el virus de la hepatitis B se detectó en cinco minutos.
Este enfoque supera el principal problema de los analizadores portátiles: antes, los sensores electroquímicos compactos se distorsionaban por la composición de la muestra, y los ópticos requerían una óptica voluminosa. Ahora, la señal se puede obtener de una tira reactiva común, como en la prueba de embarazo de farmacia, pero con precisión de laboratorio. Esto abre el camino al diagnóstico en zonas remotas, en el hogar y en el campo, sin pérdida de calidad.
Un femtogramo es la milmillonésima parte de un miligramo. Para obtener 44,8 femtogramos de sal, habría que tomar un grano y dividirlo en veintitrés billones de partes.