La cámara que busca tumores funciona como una cámara fotográfica muy sensible: capta el débil resplandor de una sustancia que se acumula en las células enfermas. En los aparatos convencionales, la luz nace en un cristal, una pieza sólida parecida al vidrio. Pero el cristal no siempre transmite con exactitud dónde se produjo el destello, y la imagen sale ligeramente borrosa.
La nueva idea es sustituir el cristal por xenón líquido. Es un líquido transparente que, al recibir una partícula de luz, emite su propio destello. El destello es muy limpio: el xenón casi no confunde los tonos, por lo que el instrumento distingue fácilmente la luz "útil" del ruido aleatorio. Además, el líquido revela a qué profundidad dentro de sí se originó la señal, como el agua en un vaso delata dónde cayó una gota.
Esta precisión es importante cuando el tumor es pequeño o está cerca de órganos vitales. El médico ve sus límites con claridad y no toca de más. Además, el líquido se vierte fácilmente en recipientes de cualquier forma: el aparato se puede hacer más ancho para examinar más cuerpo de una sola vez.
Esto es todavía un modelo computacional, pero reproduce la física de los instrumentos reales. Si los cálculos se confirman, los tomógrafos con xenón líquido podrán mirar dentro del cuerpo con una precisión que hoy solo se sueña.
El xenón es el mismo gas que llena las lámparas de los faros de los automóviles. En estado líquido es transparente como el agua y destella ante la radiación invisible.