Las estrellas antiguas, casi desprovistas de elementos pesados, son como restos fósiles de los primeros fogonazos cósmicos. Durante mucho tiempo se pensó que la extraña proporción de carbono, hidrógeno y helio en tres de estas estrellas exigía una explosión de hipernova, una supernova superbrillante con cientos de veces más energía de lo normal. Pero un nuevo trabajo demostró que basta con una supernova común si su eyección no es homogénea, sino en manchas.
La explosión estelar recuerda a un bote de aerosol: incluso con un solo chorro, la pintura se deposita de forma desigual, creando un dibujo caprichoso. Así, la supernova expulsa elementos en grumos, donde un cúmulo puede tener decenas de veces más carbono que el vecino. Las tres estrellas 'anómalas' simplemente se formaron dentro de esas manchas de carbono.
Ahora habrá que revisar todas las estrellas antiguas con pocos elementos pesados: a lo mejor sus rarezas son solo fruto del azar en la dispersión cósmica.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.26873
Extremely low metallicity stars are intensely studied as they take observations the closest to the very first generations of stars in the universe. Widely assumed to be enriched by just one dying massive star, some of these very metal poor stars have abnormal chemical abundance ratios and have been taken to reflect a rare hypernova (with high explosion energy $$\gtrsim \ 10^{52}$$ erg.). Here we remodel the enrichment of three such stars and show that their abundances are better explained by enrichment from a normal (less energetic) supernova accounting for inhomogeneous distribution of the ejecta. This work establishes the importance of the inhomogeneity of supernovae, serves as a template for a required reassessment of all metal-poor/peculiar stars, and raises the need to quantify this inhomogeneity both in theory and in observations.
Una supernova común emite tanta energía que, por un breve tiempo, eclipsa a toda una galaxia.