Las luciérnagas destellan en un bosque oscuro: se ve cada destello, pero no el vuelo. El microscopio de gas cuántico puede mostrar átomos fríos individuales, como esas luciérnagas. Pero hasta ahora no podía decir a qué velocidad se movían.
Ahora los científicos han encontrado la manera de solucionarlo. Proponen iluminar los átomos de una forma especial para que estos, por así decirlo, 'proyecten una sombra' sobre partículas auxiliares vecinas. A partir de esa sombra se puede reconstruir no solo la posición del átomo, sino también su momento, es decir, la dirección y la velocidad del movimiento. Es parecido a cómo, por las ondas en el agua, se puede deducir hacia dónde y a qué velocidad nadaba un pez.
Los autores proponen dos modos de funcionamiento para este microscopio. En el primero, el 'suave', el instrumento mide a la vez posición y momento, pero con precisión limitada: la incertidumbre se reparte por igual entre ambos. En el segundo, el 'promediado', el instrumento muestra con gran precisión cómo se mueven los átomos en promedio en diferentes puntos del espacio, pero no sigue a cada átomo por separado.
Este enfoque abre nuevas posibilidades para estudiar los estados cuánticos de los átomos fríos. Por ejemplo, se podrá observar cómo nacen y desaparecen los vórtices en un gas superfluido o cómo se propagan las ondas de densidad. Es un paso hacia la comprensión de las propiedades más sutiles de la materia a temperaturas ultrabajas.
A temperaturas ultrabajas, los átomos se comportan como ondas y su posición puede 'extenderse' por toda la nube, como el sonido en una sala vacía.