Todo comenzó con diminutos centelleos cuánticos sobre el lienzo primigenio. La inflación — la expansión vertiginosa propuesta por Alan Guth — estiró esas pinceladas hasta el tamaño de las galaxias. Durante mucho tiempo se creyó que la pintura se había secado: la interacción con el horizonte cosmológico (la frontera del universo visible) destruye la borrosidad cuántica y genera entropía (una medida del desorden). El cuadro se volvía clásico y predecible.
Pero una hipótesis reciente plantea que las pinceladas nunca llegaron a secarse del todo: pudo sobrevivir una borrosidad cuántica relicta. Para distinguirla, Andréi Linde y otros teóricos, incluido Stephen Hawking, recurren a la función de Wigner, un escáner sensible que detecta dónde la pintura aún no se ha secado. Un giro inesperado: esta herramienta, ideada en 1932 para partículas individuales, puede arrojar valores negativos, un absurdo para una instantánea común, pero una señal inequívoca de cuanticidad superviviente.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.01283
The origin of cosmic structure is widely regarded as quantum, yet the Universe today appears classical. Standard lore attributes this to a "quantum-to-classical" transition on super-horizon scales during inflation. Gravity plays a central role: super-horizon dynamics squeeze quantum states, while the cosmological horizon enforces a system-environment split, leading to decoherence. But are these mechanisms always sufficient? We revisit this question, identifying assumptions and limitations in conventional arguments. We highlight recent work showing that beyond slow roll, non-linear dynamics of cosmological perturbations can generate non-classical features that may survive in observables. This raises the tantalizing possibility that quantum signatures may persist in cosmic structure. We propose a phase-space analysis based on the Wigner function as a concrete route to identifying and probing such signatures.
La función de Wigner, propuesta en 1932 para describir partículas individuales, hoy ayuda a asomarse a los primeros instantes de todo el universo.