Un grupo de científicos logró enviar información a través de una especie de agujero de gusano en una computadora cuántica, aprovechando el caos de muchas partículas. Es como si, por un instante, dos extremos del universo se conectaran. A pesar de las interferencias, detectaron una señal clave: la asimetría en la transmisión. ¿Nos acercará esto a resolver el misterio de la gravedad cuántica?
Los físicos descubrieron: para abrir un agujero de gusano, hay que sacudirlo fuertemente. No en sentido literal, pero en un chip cuántico simularon un sistema de 8 partículas, tan caótico y entrelazado que se convirtió en un holograma vibrante de un agujero negro. La teoría de Leonard Susskind y Alexei Kitaev se materializó en un procesador real, aunque ruidoso: cuanto más fuerte es el temblor del sistema, más nítido aparece el túnel.
A través de este embudo virtual se envió una señal. La atravesó por completo, pero salió con diferente intensidad: el impulso positivo pasó de manera distinta al negativo. Exactamente así se comportaría un verdadero agujero de gusano transitable. Las interferencias del equipo no borraron la imagen, sino que confirmaron que, para la teletransportación, se necesita precisamente ese temblor interno.
La gran sorpresa: la misma matemática describe cualquier agujero negro como un proyector holográfico. Toda la información que cae no desaparece, sino que se graba en su superficie, como en una película temblorosa. Ahora los físicos tienen un polígono de pruebas en miniatura para verificar estas ideas, con lo que soñaba John Preskill.
🎯 La idea de que la gravedad puede surgir del entrelazamiento se llama principio holográfico: es como si nuestro mundo tridimensional fuera proyectado desde una superficie plana.
🎬 En «Interestelar», el agujero de gusano estaba destinado a personas, aquí es para señales, pero el principio es el mismo.