Un láser impacta un fragmento de roca de otro planeta. La piedra se evapora y el instrumento captura las partículas dispersas y las clasifica por peso. Así funciona la espectrometría de masas de ionización láser: un método que podría responder a la pregunta central de la astrobiología: ¿hay vida más allá de la Tierra?
El dispositivo puede examinar el interior de la roca capa por capa, como un arqueólogo que retira estratos de suelo. Encuentra estructuras microbianas fosilizadas que se ocultan en la roca. Detecta si el azufre en la muestra se ha separado en isótopos de manera inusual; en la Tierra, a menudo lo hacen los organismos vivos. Y reconoce moléculas orgánicas, los bloques de construcción de la vida.
El truco principal está en el procesamiento de datos. El espectrómetro de masas produce montañas de números, y el ojo humano puede pasar por alto lo importante. Por eso, los científicos recurren al aprendizaje automático: una red neuronal busca patrones sin pistas. Esto permite encontrar no solo formas de vida conocidas, sino también aquellas que no podemos imaginar.
La tecnología ya está lista para volar. Solo queda esperar una misión que lleve este instrumento a Marte o a las lunas heladas de Júpiter. El rayo láser se convertirá en nuestra sonda en la búsqueda de vecinos en el universo.
La espectrometría de masas de ionización láser es tan sensible que puede detectar una molécula entre mil millones de otras.
En la película "Prometheus", los científicos utilizan un instrumento similar para analizar una cueva alienígena y encuentran algo inesperado.