El efecto Schwinger predice que un campo eléctrico superfuerte genera espontáneamente pares de partículas (por ejemplo, electrón-positrón) a partir del vacío. Inspirados por esta idea, los científicos sugirieron que gradientes de densidad igualmente extremos en el interior de las estrellas de neutrones podrían “esculpir” pares neutrino-antineutrino directamente del vacío físico. Estos neutrinos tendrían propiedades únicas y, al llegar a la Tierra, nos contarían de qué están hechas y cómo funcionan las estrellas de neutrones: verdaderos laboratorios de materia superdensa. Es como si pudiéramos mirar dentro de una caja negra sin abrirla, solo escuchando su susurro.
Dentro de una estrella de neutrones, la densidad no cambia suavemente, sino que cae en picado con escalones bruscos: los escalones de densidad. En esos escalones, el vacío de repente produce pares: neutrinos y antineutrinos. Este mismo efecto
se manifiesta en campos eléctricos fuertes. Una vez creados, los neutrinos atraviesan la estrella de lado a lado, sin notar la monstruosa densidad. Al capturarlos en la Tierra, los astrónomos podrán observar el corazón mismo de una estrella de neutrones, un mundo donde la materia está comprimida en una «sopa» de quarks. Hoy, el comportamiento de esa sustancia lo describe la cromodinámica cuántica, parte del Modelo Estándar de la física de partículas. Pero los verdaderos descubrimientos llegarán cuando las señales de neutrinos igualen a las señales de radio de los púlsares. Y tal vez, estas partículas expliquen los fallos repentinos en su rotación.
🎯 Una estrella de neutrones comprime una masa y media del Sol en una esfera de unos 20 km de diámetro — del tamaño de una ciudad—, y su densidad es miles de millones de veces mayor que la del agua.
🎬 En la novela de Robert Forward «Huevo de dragón» se describe la vida de seres inteligentes en la superficie de una estrella de neutrones, donde el tiempo transcurre un millón de veces más rápido que en la Tierra.