Los planetas jóvenes están cubiertos por un océano de magma. Los minerales pesados se hunden, pero las gotas ligeras de un manto que se funde lo revuelven todo. En un mundo grande, la convección es intensa y el interior es homogéneo. En el pequeño Marte, sí se forma una capa. Así es como sabemos del interior de exoplanetas lejanos.
🎯 Si el interior de la Tierra hubiera sido tan tranquilo como el de Marte, también se habría formado una capa densa oculta, lo que habría cambiado por completo el aspecto del planeta: los continentes se moverían de otro modo y los volcanes entrarían en erupción de manera diferente.