Una persona bajo dos farolas proyecta dos sombras: si están cerca, las sombras se funden; si están lejos, se separan. De manera similar, un objeto masivo en superposición cuántica, al estar en dos sitios a la vez, curva el espacio dos veces. Einstein mostró que la masa curva el espacio, como si proyectara una sombra. En superposición, surgen dos sombras gravitacionales que se solapan.
Los científicos calcularon cuán parecidas son estas dos 'sombras' gravitacionales y lo llamaron contraste. Con poca masa, las sombras son casi idénticas: el contraste es alto. Al aumentar la masa o la distancia, el contraste disminuye, desencadenando una cascada de fenómenos cuánticos: entrelazamiento (por el campo deducimos la posición de la partícula), entropía (medida de incertidumbre), decoherencia y colapso de la función de onda — la gravedad parece forzar al objeto a estar en un solo lugar. Un experimento con la gravedad como campo cuántico (que obedece las leyes del micromundo) está listo para comprobarlo.
Un objeto que oscila creará además ondas gravitacionales — ondulaciones del espacio, otra confirmación de la naturaleza cuántica de la gravedad.
🎯 El famoso gato de Schrödinger, ideado como una broma, hoy ayuda a los científicos: en vez de gatos, se 'esparcen' nanodiamantes por el espacio para comprobar la gravedad cuántica.