Las ondas gravitacionales provenientes de la fusión de sistemas binarios compactos, así como de agujeros negros supermasivos, pueden sufrir lenteo gravitacional por objetos de masa intermedia, desde estrellas hasta cúmulos de galaxias. Según la relación entre la longitud de onda y la escala de la lente, se distinguen dos regímenes: óptica geométrica (imágenes múltiples, retrasos temporales, amplificación) y óptica ondulatoria (modulaciones de la señal dependientes de la frecuencia). La identificación de eventos lenseados se basa ya sea en la similitud de parámetros entre pares de eventos o en modulaciones características. Las tasas de detección esperadas dependen de las distribuciones de fuentes y lentes en función del corrimiento al rojo y las masas; los futuros observatorios ampliarán significativamente las capacidades de observación. Esta revisión cubre los fundamentos teóricos, las predicciones de detección, las estrategias de búsqueda y las aplicaciones. Los eventos confirmados se convertirán en una poderosa sonda cosmológica: permitirán acotar los parámetros de la materia oscura, medir la constante de Hubble y otras magnitudes cosmológicas.
El tejido del espacio-tiempo se curva bajo el peso, como una cama elástica tensada. Las ondas gravitacionales son ondas que se propagan desde catástrofes cósmicas, como la fusión de agujeros negros. Si en el camino de estas ondas se encuentra una galaxia masiva o la invisible materia oscura, actúan como una lupa: curvan y amplifican la señal. A veces, la onda se divide en varias copias que llegan con diferencias de minutos a años. Esto es la lente gravitacional, predicha por Einstein y desarrollada por Zwicky hace casi cien años.
Las señales lente no son solo una curiosidad. A partir de los retrasos y distorsiones, los científicos calculan la velocidad de expansión del universo y trazan mapas de la materia oscura, que se delata solo por su gravedad. Pero el giro más inesperado es otro: cuando la longitud de onda es comparable al tamaño de la lente, la curvatura del espacio-tiempo dibuja un patrón detallado del interior del objeto: cuántas estrellas, gas y esa misma materia oscura contiene. Así, la lupa natural se convierte en un aparato de rayos X que ilumina el interior de galaxias lejanas.
🎯 Una onda, al pasar muy cerca de un cuerpo masivo, puede bifurcarse o dividirse en tres, y sus copias llegan a la Tierra con intervalos de varios minutos a varios años, como un eco estirado en el tiempo.