Una sola molécula se ha convertido en un 'cartero' cuántico: recibe y envía datos con partículas de luz. A -269 °C, su espín almacena información durante decenas de milisegundos, y la molécula misma permanece estable más de una hora. Un cúbit así puede ensamblarse químicamente, abriendo paso a redes cuánticas baratas.
🎯 Una sola molécula de carbeno — hecha solo de [tag:carbon]carbono[/tag] y [tag:hydrogen]hidrógeno[/tag] — es diez mil veces más fina que un cabello, pero su espín preserva el estado cuántico cientos de veces más tiempo que muchos defectos atómicos.
🎬 El intercambio de datos entre la molécula y la luz recuerda a las tramas de ciencia ficción sobre comunicadores cuánticos.