La captura dinámica en entornos estelares densos es un mecanismo prometedor para la formación de sistemas binarios excéntricos de estrellas de neutrones y agujeros negros. Se propone un método que, a partir de las distribuciones a posteriori de excentricidad y masas obtenidas de la observación de ondas gravitacionales, permite reconstruir parámetros de la captura: velocidad relativa en el infinito y parámetro de impacto. La comparación de estas características con distribuciones de velocidad en distintos entornos (cúmulos globulares, cúmulos estelares nucleares) da probabilidades de pertenencia del evento. Para la fusión GW200105 (estrella de neutrones–agujero negro), la probabilidad de captura en un cúmulo globular fue del 29%, y en uno nuclear, del 71%. También se obtuvo una estimación del tiempo desde la captura hasta la fusión: 11–156 días. El método puede aplicarse a la población de fusiones excéntricas, sirviendo como diagnóstico astrofísico del entorno a partir de eventos individuales. Para GW190521, las restricciones resultaron menos significativas.
Cuando una estrella de neutrones y un agujero negro se fusionan, emiten ondas gravitacionales — ondulaciones del espacio-tiempo que llegan a la Tierra. Estas ondulaciones llevan la huella de su última danza: la órbita antes de la colisión suele ser alargada, como una elipse. Los astrónomos, como detectives, estudian esta «huella» para reconstruir la escena del accidente.
El grado de elongación está directamente relacionado con la velocidad relativa de los cuerpos. En los «barrios residenciales» estelares — los cúmulos globulares — las estrellas vagan lentamente, por lo que las capturas ocurren a bajas velocidades y la órbita sigue siendo casi circular. En los centros galácticos (cúmulos nucleares) todo se mueve a velocidades vertiginosas: allí las fusiones son rápidas y las órbitas muy alargadas. Así, por la forma de la órbita, los científicos calculan dónde vivía la pareja.
Para la fusión GW200105, las probabilidades de haber nacido en un cúmulo nuclear son del 71%, frente a solo un 29% en uno globular. Un hecho sorprendente: las parejas que surgen en aislamiento casi siempre tienen órbitas circulares — miles de millones de años las convierten en círculos perfectos. Por lo tanto, cualquier elongación delata de inmediato que el agujero negro y la estrella de neutrones se encontraron en el bullicio de una metrópoli estelar.
🎯 Una sola órbita alargada en una fusión gravitacional es una prueba contundente de que la pareja no nació en el vacío, sino en una apretada metrópoli estelar.