A veces, un agujero negro y una estrella de neutrones no se encuentran en un camino recto, sino en un apretado cúmulo estelar, donde el azar los junta. La órbita de tal fusión resulta alargada: los científicos saben leer esa elongación y determinar en qué cúmulo ocurrió la catástrofe. Para el evento GW200105, las sospechas recayeron en un cúmulo nuclear con un 71% de probabilidad. Ahora, cada nueva fusión excéntrica tendrá su propia «dirección».
🎯 Una sola órbita alargada en una fusión gravitacional es una prueba contundente de que la pareja no nació en el vacío, sino en una apretada metrópoli estelar.