Cuando una estrella de neutrones y un agujero negro pasan cerca en un cúmulo estelar denso, pueden perder energía y formar un par en una órbita muy alargada — esto es una captura dinámica. A partir de la señal de ondas gravitacionales GW200105, los científicos reconstruyeron los parámetros de dicha captura y los compararon con velocidades típicas en distintos entornos. Resultó que, con un 71% de probabilidad, el evento ocurrió en un cúmulo estelar nuclear (centro galáctico), no en uno globular. El tiempo desde la captura hasta la fusión se estimó en apenas 11–156 días — un suspiro en escalas cósmicas.
Cuando una estrella de neutrones y un agujero negro se fusionan, emiten ondas gravitacionales — ondulaciones del espacio-tiempo que llegan a la Tierra. Estas ondulaciones llevan la huella de su última danza: la órbita antes de la colisión suele ser alargada, como una elipse. Los astrónomos, como detectives, estudian esta «huella» para reconstruir la escena del accidente.
El grado de elongación está directamente relacionado con la velocidad relativa de los cuerpos. En los «barrios residenciales» estelares — los cúmulos globulares — las estrellas vagan lentamente, por lo que las capturas ocurren a bajas velocidades y la órbita sigue siendo casi circular. En los centros galácticos (cúmulos nucleares) todo se mueve a velocidades vertiginosas: allí las fusiones son rápidas y las órbitas muy alargadas. Así, por la forma de la órbita, los científicos calculan dónde vivía la pareja.
Para la fusión GW200105, las probabilidades de haber nacido en un cúmulo nuclear son del 71%, frente a solo un 29% en uno globular. Un hecho sorprendente: las parejas que surgen en aislamiento casi siempre tienen órbitas circulares — miles de millones de años las convierten en círculos perfectos. Por lo tanto, cualquier elongación delata de inmediato que el agujero negro y la estrella de neutrones se encontraron en el bullicio de una metrópoli estelar.
🎯 Una sola órbita alargada en una fusión gravitacional es una prueba contundente de que la pareja no nació en el vacío, sino en una apretada metrópoli estelar.