Cada vez que en el cosmos chocan agujeros negros, la Luna se estremece en silencio. Los científicos han ideado cómo escuchar ese temblor y, a partir de él, observar el interior lunar con más precisión que nunca. La tomografía planetaria se vuelve realidad.
🎯 Las rocas lunares carecen de humedad, que en la Tierra amortigua rápidamente las vibraciones, por lo que los lunamotos duran desde diez minutos hasta varias horas: un entorno ideal para «escuchar» señales gravitacionales débiles.