Los modelos computacionales muestran que el relieve irregular y el grosor de la corteza lunar convierten su superficie en un amplificador de las ondas del espacio-tiempo. En la cuenca del Polo Sur–Aitken, la señal se amplifica decenas de veces, abriendo el camino para futuros observatorios lunares c
arXiv:2511.04067 · 2025-11-06