Astrónomos aplicaron el método de microlente de ráfagas rápidas de radio (FRB) — breves pulsos cósmicos — para buscar agujeros negros de masa intermedia (IMBH). En los datos del catálogo CHIME se detectaron dos señales candidatas con masas de lente del orden de 500–2500 masas solares. Si estos objetos son agujeros negros primordiales, surgidos en el Universo temprano, su contribución a la materia oscura podría ser de alrededor del 4%. De lo contrario, se obtienen límites superiores a su abundancia. Así, las FRB se convierten en una especie de lupas gravitacionales, permitiendo observar objetos masivos invisibles.
Los agujeros negros pueden ser ligeros, producto de estrellas moribundas, y supermasivos, en los núcleos de las galaxias. Faltaba el eslabón intermedio. El descubrimiento fue posible gracias a las ráfagas rápidas de radio, señales cósmicas que duran milisegundos pero que transportan una energía comparable a la que emite el Sol en días. Estas ráfagas pueden imaginarse como gritos desde las profundidades del universo. Cuando un grito así pasa cerca de un invisible masivo, su trayectoria se curva —se produce una curvatura del espacio-tiempo— y nos llega una señal alterada. Los astrónomos estudiaron las huellas de frecuencias de dos de estas ráfagas «murmurantes» y descubrieron que en su camino había objetos con masas entre 500 y 2500 soles. Sin estrellas compañeras y lejos de cúmulos galácticos, son candidatos ideales a agujeros negros de peso medio. Y aquí viene lo interesante: si no hay galaxias cerca, estos invisibles podrían no haber nacido de estrellas, sino justo después del Big Bang, como agujeros negros primordiales. Stephen Hawking sugirió que estos podrían explicar la materia oscura. Según los cálculos, tales agujeros no constituirían más del 4% de toda la materia oscura, pero si las señales son engañosas, el límite es del 13%. En cualquier caso, estamos escuchando el susurro de los primeros instantes del ser.
🎯 Una ráfaga rápida de radio libera en una milésima de segundo más energía que el Sol en una semana.
🎬 En la ciencia ficción, los agujeros negros primordiales son portales a otros universos. Pero su papel real podría ser más modesto: ser los ladrillos invisibles de nuestro cosmos.