Los científicos propusieron un modelo en el que el Universo, antes de la inflación, primero se expandió lentamente y luego se aceleró bruscamente, como un coche que arranca suavemente antes de ganar velocidad rápidamente. Esto explica por qué, en los ángulos más grandes, la radiación de fondo es sorprendentemente homogénea. Este 'calentamiento' antes del Big Bang dejó una huella notable en el cosmos. ¿Y si el nacimiento del Universo tuvo un prefacio?
El nacimiento del universo no se parece a una explosión, sino a un atasco de tráfico. Al principio, en una diminuta fracción de segundo después del Big Bang, el espacio se expandía lentamente, como coches en un embotellamiento. Luego vino un acelerón brusco: la expansión acelerada que los cosmólogos llaman inflación. Esta transición contrastante explica un antiguo enigma: por qué en la imagen del 'eco' de microondas del universo no hay grandes manchas. La fase lenta actuó como un filtro, evitando que las grandes fluctuaciones de energía crecieran. Solo quedó una pequeña ondulación: esos mismos empujones cuánticos de los que más tarde surgieron las galaxias. Es sorprendente que sin ese atasco, el cosmos tal como lo conocemos podría no haberse formado: toda la materia se habría concentrado en agujeros negros gigantes o habría quedado como una niebla dispersa. El nuevo modelo, compatible con los datos del satélite Planck, fue desarrollado por Alan Guth y otros. Pero ya en los años 40, George Gamow predijo este 'eco', y en 1965 lo captaron por casualidad Arno Penzias y Robert Wilson.
🎯 Una demora en la primera ínfima fracción de segundo determinó el aspecto del cosmos: sin este 'atasco cósmico', las estrellas podrían no haberse encendido nunca.