En un espacio-tiempo curvado cerca del horizonte de sucesos de un agujero negro, se supone que las relaciones anticonmutación canónicas para fermiones se modifican. Este cambio conduce a una modificación del término de fuente en la ecuación de Dirac no homogénea que describe la función de Green de dos puntos. La introducción en la ecuación de Dirac de una fuente especial que simula dicha modificación permite obtener soluciones estacionarias. Estas soluciones se interpretan como funciones de Green de dos puntos de fermiones situados cerca del horizonte. Debido a su estacionariedad, estas funciones de Green describen un condensado fermiónico cerca del horizonte de sucesos.
En el micromundo, las partículas solitarias —los fermiones— se evitan entre sí. Este principio es la base de la física moderna y obliga a los electrones a mantener la distancia, dando volumen a los átomos. Pero cerca de un agujero negro, el espacio-tiempo está tan curvado que las leyes habituales se rompen.
Los físicos modificaron las ecuaciones y descubrieron: en la fuerte curvatura cerca del horizonte de sucesos —la frontera sin retorno— los fermiones se atascan, formando un atasco. Esta nube de partículas, un condensado inmóvil, es como una atmósfera cuántica del agujero negro.
Esta nube no es solo una curiosidad mental. Podría difuminar ligeramente la famosa sombra del agujero negro, fotografiada por el telescopio Event Horizon. Ya Schwarzschild y Hawking sentaron las bases del entendimiento, y Wheeler dio nombre a estos objetos. Ahora añadimos un detalle que se entreteje en las imágenes.
🎯 Las partículas-fermión, como los electrones, no soportan vecinos: dos idénticas nunca se encontrarán en el mismo punto. Esto da volumen a los átomos. En el horizonte de un agujero negro, esta regla se viola.
🎬 Esta nube resuena con la idea de la 'espuma cuántica' de la ciencia ficción: una realidad inestable al borde del abismo.