Un detector de luz inmóvil no distingue si el fotón llegó por la izquierda o por la derecha. Pero si se mueve uniformemente, empieza a preferir una dirección. La culpa es del efecto Doppler y de la sensibilidad limitada al color. Este descubrimiento promete sensores de dirección simples para misiones espaciales.
🎯 Curiosamente: aunque el detector adquiere direccionalidad, el fotón permanece en superposición — no «elige» el camino. El movimiento solo aumenta la probabilidad de detectarlo desde uno de los lados, sin violar la incertidumbre cuántica.
🎬 En la ciencia ficción, los sensores a menudo captan señales del espacio; este efecto podría ayudar a distinguir de qué lado se aproxima un objeto, sin necesidad de antenas voluminosas.