Se ha propuesto una nueva solución de las ecuaciones de Einstein que unifica el agujero negro de Kerr en rotación con la cosmología de Friedmann–Lemaître–Robertson–Walker. Esta métrica se reduce a la solución de Kerr–de Sitter en el límite y describe la expansión del Universo tanto fuera como dentro del agujero negro. El modelo predice que, con la expansión cósmica, la ergosfera (región donde la rotación arrastra el espacio) y el horizonte de sucesos se encogen respecto al fondo cósmico en reposo. Resulta interesante que la ergosfera desaparece gradualmente, como si una centrifugadora gigante se frenara debido al estiramiento del propio tejido de la realidad.
Estiran un colchón inflable y sobre él gira un remolino de agua. Al estirarse, el remolino se contrae: su tamaño con respecto a toda la superficie disminuye. Exactamente así se comporta un agujero negro en rotación en un universo en expansión: su horizonte de eventos (la frontera de la caída sin retorno) y la ergosfera (la región retorcida del espacio) se encogen gradualmente, aunque la masa permanezca igual.
Por primera vez, los físicos han unido matemáticamente la descripción de un agujero en rotación con el modelo de cosmos en expansión creado por Friedman y Lemaître. Antes esto solo se lograba para agujeros inmóviles. Resultado inesperado: la energía oscura, descubierta por Adam Riess, es indiferente a la rotación frenética: continúa estirando el espacio-tiempo sin notar el remolino. Es como si el estiramiento del colchón no dependiera de si el agua gira sobre él o no.
🎯 El horizonte de eventos que se encoge funciona como un parche en un colchón inflable: al estirar la tela, se contrae, pero el hilo permanece intacto.
🎬 Los escritores de ciencia ficción imaginan los agujeros negros como portales, pero en este trabajo son solo objetos obedientes que se reducen en un cosmos que se hincha.