Más allá de la órbita de Neptuno viven los centauros, bloques helados con órbitas inestables. Uno de ellos, Quirón, al observarlo en detalle con el telescopio James Webb, sorprendió: emite metano y dióxido de carbono. Además, el dióxido de carbono se evapora de la superficie, mientras que el metano, como desde una profunda mazmorra, brota del interior. Esto se parece a una caja con doble fondo: ¿qué más se esconde dentro de estos extraños viajeros?
Con ayuda del telescopio espacial JWST, los astrónomos realizaron un análisis químico del centauro Quirón, un cuerpo helado de los confines del sistema solar. Resultó que su actividad gaseosa se asemeja a un pastel de capas. Desde la superficie se evapora dióxido de carbono, formando una costra superficial. Un poco más abajo, como un relleno, rezuma metano. Y en el núcleo se esconde el monóxido de carbono, que permanece en forma de hielo porque el calor apenas llega hasta allí.
Esta estratificación indica una estructura interna compleja, donde cada capa comienza a evaporarse a su propia temperatura. El telescopio JWST permitió ver por primera vez en detalle esta separación química, mostrando que los errantes helados “respiran” de manera diferente. En Quirón, el metano y el dióxido de carbono incluso forman nubes separadas, sin mezclarse. Esto cambia la idea de cómo estos cuerpos pierden materia.
🎯 En la mayoría de los asteroides y cometas activos, el gas principal es el monóxido de carbono. Quirón rompe la regla: aquí domina el metano y el monóxido de carbono está atrapado dentro.