Usando el telescopio Event Horizon, se estudiaron las sombras de los agujeros negros supermasivos M87* y Sgr A* para comprobar efectos de la gravedad cuántica de bucles. Se analizaron agujeros negros en rotación con correcciones de holonomía (RHCBH). Se encontró que el parámetro cuántico b aumenta el tamaño de la sombra: las órbitas fotónicas prógradas se alejan, lo que indica un debilitamiento de la gravedad efectiva cerca del centro. A diferencia de las singularidades desnudas de Kerr, los RHCBH generan anillos de sombra cerrados incluso sin horizonte de eventos, gracias a órbitas circulares inestables de fotones. El método de Kumar–Ghosh, basado en el área de la sombra A y su achatamiento D, permitió acotar b a partir de las observaciones. Para M87* (inclinación 17°): b ≤ 0,1319 M con a=0, y b ≤ 0,421 M con a=0,784 M. Para Sgr A* (inclinación 50°): b ≤ 0,5764 M con a=0, y b ≤ 0,7482 M con a=0,6253 M. Valores no nulos de b no contradicen los datos, lo que convierte a los RHCBH en candidatos competitivos para agujeros negros astrofísicos.
La sombra de un agujero negro no es solo una silueta. Es el borde del abismo, donde el espacio y el tiempo están tan retorcidos que incluso la luz se ve obligada a girar, como una astilla en un remolino. Este «remolino cósmico» surge de una masa monstruosa que curva el espacio-tiempo.
Los físicos comprobaron qué sucede si se añaden efectos cuánticos a este remolino: pequeñas correcciones de la teoría de la gravedad cuántica de bucles, donde el propio espacio está compuesto de lazos microscópicos. Los cálculos mostraron que las correcciones cuánticas agrandan la sombra de manera apenas perceptible. Pero lo principal: incluso si se elimina el «agujero de desagüe», es decir, el horizonte de sucesos, el embudo sigue siendo cerrado y la sombra sigue siendo un anillo. La verdadera sorpresa: dentro de un agujero negro así no hay un punto de singularidad, solo una maraña de bucles.
🎯 La luz en la sombra de un agujero negro puede dar vueltas, creando una infinita sucesión de reflejos, como en un pasillo de espejos.
🎬 En «Interstellar», la sombra de Gargantúa se modeló con ecuaciones clásicas; las correcciones cuánticas la habrían hecho un poco más ovalada.