Cuando los agujeros negros se fusionan, el espacio a su alrededor no solo vibra: cambia para siempre. Tras el paso de una onda gravitacional, los objetos quedan ligeramente desplazados, como una huella en la arena. Los científicos comprobaron este «efecto memoria» con un centenar de fusiones y demostraron que para detectarlo con seguridad se necesitan alrededor de 2000 eventos.
🎯 Por una sola fusión de agujeros negros, el efecto memoria cambiaría la distancia entre la Tierra y el Sol menos que el diámetro de un protón.