La localización de Anderson —supresión de la propagación de ondas en medios desordenados debido a efectos de interferencia— se conoce desde hace tiempo para distintos tipos de ondas, pero para la luz en sistemas tridimensionales su observación inequívoca seguía siendo imposible debido a artefactos experimentales. En este trabajo se presenta la primera prueba experimental irrefutable de la localización tridimensional de Anderson para microondas en agregados metálicos desordenados. El estudio de muestras con diferentes fracciones volumétricas de metal permitió separar claramente los regímenes de difusión y localización. La localización se confirmó mediante un análisis de escala del ancho del haz transmitido, cuyos resultados concuerdan excelentemente con cálculos teóricos y numéricos. Esta demostración abre el camino a investigaciones fundamentales y aplicaciones prácticas de este fenómeno inusual.
Los científicos hicieron que las ondas electromagnéticas se perdieran para siempre en un laberinto tridimensional de partículas metálicas. Antes esto solo se lograba con el sonido o los electrones. La entropía —medida del caos— actuó aquí como un callejón sin salida: las ondas se superponían y se anulaban mutuamente, perdiendo dirección. Es como deambular sin fin por pisos de un edificio con pasillos idénticos.
Al variar la proporción de metal, los físicos observaron una transición clara. Mientras había pocas partículas, las ondas se movían libremente, dispersándose. Pero en cuanto la concentración superaba un umbral crítico, el haz se detenía —su brillo caía bruscamente y la mancha no se expandía. Es una prueba directa de la detención tridimensional de la onda, predicha ya en 1958 para los electrones. Para la luz, se necesitaron casi 70 años para ver el efecto sin distorsiones.
Es notable que la más mínima absorción de luz por el material habría destruido la trampa: la onda simplemente desaparecería. Los autores lo evitaron eligiendo el caos adecuado. El resultado abre el camino a sensores ultrasensibles y elementos de computación basados en radiación atrapada.
🎯 La localización de Anderson fue predicha para electrones en 1958, pero se necesitaron casi 70 años para verla en luz tridimensional sin artefactos.