Una ondulación invisible del espacio, al viajar a través de campos magnéticos, se convierte en ondas de radio y 'suena' en los radiotelescopios. Así podemos escuchar la fusión de diminutos agujeros negros nacidos tras el Big Bang. Antenas comunes se convierten en detectores de gravedad, abriendo una puerta al universo oculto.
🎯 El radiotelescopio CHIME, diseñado para buscar misteriosas ráfagas de radio, resultó ser por casualidad un detector ideal de ondas gravitacionales.