En el centro de una galaxia lejana, un agujero negro supermasivo está rodeado por un disco plano y giratorio de gas y polvo: un embudo gigante con materia cósmica. En este disco puede encontrarse un objeto compacto pequeño, por ejemplo, otro agujero negro de masa estelar. Se mueve en su órbita, pero de vez en cuando atraviesa el disco de lado a lado, como una aguja que cose una tela. Cada cruce es un encuentro con la resistencia del gas que cambia gradualmente su camino.
Un grupo de investigadores construyó un modelo matemático para seguir la evolución a largo plazo de tal sistema. Tomaron las ecuaciones exactas del movimiento en el espacio-tiempo curvado (geodésicas de Kerr) y describieron la influencia del disco mediante dos efectos: la captura de materia por el objeto y la fricción dinámica, es decir, el frenado debido a la interacción gravitatoria con el gas. El proceso ocurre en dos etapas. Primero, la órbita gira rápidamente hasta que se asienta en el plano del disco, como una peonza que deja de tambalearse y se endereza. Luego, mucho más lentamente, desaparece su excentricidad: de una elipse se convierte en un círculo casi perfecto.
Los científicos también comprobaron cómo afecta al resultado la elección del modelo de disco de gas. El modelo de Novikov-Thorne supone un disco más denso y delgado, mientras que el modelo de Sirko-Goodman es más hinchado y enrarecido. En el segundo caso, el frenado es más débil y la evolución de la órbita se ralentiza. En cambio, la rotación del propio agujero negro, su espín, casi no influye en la rapidez con la que el objeto pierde la excentricidad de su órbita. Estos resultados son importantes para entender lo que ocurre en los núcleos de las galaxias activas y, posiblemente, arrojan luz sobre la naturaleza de los destellos de rayos X repetitivos que a veces se observan allí.
La fricción dinámica en el disco no funciona por colisiones directas de partículas, sino por la gravedad: el objeto que pasa arrastra el gas detrás de sí, creando una acumulación que a su vez lo frena, como si corrieras por aguas poco profundas y la ola detrás de ti te dificultara avanzar.
En la novela 'Un fuego sobre el abismo' de Vernor Vinge se describe una civilización que habita en un disco de acreción alrededor de una estrella; allí, interacciones orbitales como estas serían parte de la navegación cotidiana.