Utilizando hamiltonianos no autoadjuntos (operadores que describen la evolución irreversible), los investigadores construyeron un modelo de cómo la percepción de la eficacia de un gobierno de coalición influye en la opinión de sus partidarios. Tres modelos concretos muestran la dinámica de este «sistema cuántico político», con especial atención a los hamiltonianos «equilibrados», una clase de operadores recientemente descubierta relacionada con cantidades conservadas. Curiosamente, el aparato matemático creado para los sistemas cuánticos abiertos resultó útil para analizar estados de ánimo sociales.
El sistema político se puede imaginar como una enorme galaxia. Los partidos son estrellas, y los partidarios son materia oscura, invisible pero que sostiene toda la estructura. El ánimo de esta masa fluctúa: se condensa en un apoyo ferviente o se disipa en una fría decepción. La dispersión de opiniones crece con el tiempo, aumentando la entropía, una medida del caos similar a la dispersión de partículas en una nube que se enfría.
Para describir estos flujos, los físicos recurrieron a las matemáticas de la mecánica cuántica, la base de los trabajos de Werner Heisenberg. Su idea clave es simple: el sistema intercambia energía con el entorno, y los científicos reemplazaron la energía por la confianza de la gente. La galaxia política no es cerrada: la confianza va y viene, como las estrellas nacen y mueren.
Los autores consideraron tres caminos posibles. Cuando la coalición actúa de manera cohesionada, el apoyo crece suavemente, como una galaxia en una fase tranquila. Las disputas internas provocan saltos bruscos, como el choque de cúmulos estelares. El tercer escenario es un equilibrio frágil: la menor crisis lo derrumba todo, como un colapso gravitacional. Así, las ecuaciones abstractas explican por qué algunos gobiernos mantienen su popularidad durante mucho tiempo y otros la pierden rápidamente, sin una sola encuesta de opinión.
🎯 Resultó que las matemáticas de la mecánica cuántica pueden captar el preciso momento en que la opinión pública está a punto de cambiar bruscamente, antes de que los analistas lo noten.
🎬 Una idea similar subyace en la psicohistoria del ciclo «Fundación» de Isaac Asimov: allí las matemáticas predecían el destino de los imperios galácticos.