Un agujero negro no es una pared sorda. Si le das un golpecito, responde. Los físicos llaman a esto 'deformabilidad de marea': la capacidad de un objeto de cambiar de forma bajo la acción de una fuerza externa. Para un agujero negro en reposo, esta capacidad es cero: un campo estático no lo deforma. Pero en cuanto el campo depende del tiempo, el agujero empieza a 'sonar'.
Los autores del nuevo trabajo han escrito esta respuesta de forma explícita. La fórmula se compone de tres partes: un coeficiente rígido en el horizonte, una 'dimensión anómala' en la zona cercana y un logaritmo vestido en la zona lejana. Todo junto da una respuesta universal, que no depende de con qué se empuje al agujero: campo escalar, onda electromagnética o perturbación gravitacional. Los cálculos se han verificado hasta el orden 15 en la constante gravitacional.
Este enfoque forma parte del método de la 'teoría efectiva de campo de la cáscara'. Permite no resolver las ecuaciones de Einstein de frente, sino construir la respuesta pieza por pieza, como con un mecano. El resultado: una expresión cerrada para la respuesta dinámica de un agujero negro de Schwarzschild para cualquier espín y multipolo. Ahora sabemos exactamente cómo 'respira' un agujero negro ante el ruido externo.
La deformabilidad de marea estática de un agujero negro es cero, a diferencia de las estrellas de neutrones, que pueden deformarse notablemente bajo la influencia de una compañera.
En la novela 'Contacto' de Carl Sagan, un agujero negro sirve como portal que reacciona a una señal específica, casi como la respuesta dinámica de este trabajo.