Se ha detectado emisión de rayos gamma estadísticamente significativa de una población de objetos estelares jóvenes, lo que destaca una clase galáctica de protoestrellas brillantes en rayos gamma. La emisión surge de la aceleración de protones en los chorros protoestelares y su posterior interacción con las nubes moleculares circundantes mediante la producción y desintegración de piones. Se ha revelado una correlación entre el flujo de rayos cósmicos y la luminosidad bolométrica, lo que indica que la aceleración de partículas escala con la potencia mecánica del sistema. Los resultados abren una nueva ventana observacional al papel de los procesos no térmicos en la evolución de las protoestrellas y proporcionan una clave para comprender la acreción, las eyecciones y la retroalimentación en la formación estelar. Esta emisión antes no considerada sirve como indicador de la retroalimentación energética que las estrellas jóvenes ejercen sobre el medio interestelar, moldeando las condiciones para futuras generaciones de estrellas y planetas.
Las estrellas nacen en nubes frías de polvo cósmico y hidrógeno. Dentro de estos capullos, las protoestrellas —los núcleos de las futuras luminarias— durante mucho tiempo se consideraron solo acumulaciones calientes. Pero resultó que muchas de ellas son potentes aceleradores: expulsan estrechos chorros de gas que, al chocar contra la materia circundante, generan una luz gamma invisible.
Estas protoestrellas están dispersas por toda la Vía Láctea. Cuanto más brillante es la estrella en luz visible (su luminosidad total), más potentes son sus chorros gamma. Esto significa que la aceleración de partículas es una etapa clave en el crecimiento de la estrella. Los rayos gamma ayudan a estudiar cómo las estrellas mezclan la materia en sus cunas, influyendo en el nacimiento de planetas.
🎯 Los chorros protoestelares aceleran protones hasta el 99,99% de la velocidad de la luz, más rápido que en cualquier acelerador de partículas construido por el hombre.