El nacimiento de una estrella no es solo un calentamiento silencioso. Una nueva investigación ha demostrado que muchas protoestrellas son potentes emisores de rayos gamma. Sus jets, como aceleradores gigantes, aceleran protones hasta velocidades cercanas a la luz, y estos, al chocar contra las nubes de gas, generan destellos de rayos gamma. Este resplandor oculto puede alterar toda la cuna donde se forman los planetas.
🎯 Los chorros protoestelares aceleran protones hasta el 99,99% de la velocidad de la luz, más rápido que en cualquier acelerador de partículas construido por el hombre.