El entrenamiento de grandes redes neuronales en cientos de máquinas se frena por sus «negociaciones». El enfoque cuántico lo resuelve: una sola señal transporta dos bits de datos mediante partículas entrelazadas, y es imposible espiarlas. La IA aprende el doble de rápido y de forma privada, y la verificación de resultados ofrece una ventaja inalcanzable para la computación clásica.
🎯 El método de codificación superdensa, que duplica el ancho de banda, se desarrolló en 1992 y se verificó en laboratorio en 1996, mucho antes de la era de las grandes redes neuronales.
🎬 En la ciencia ficción, el entrelazamiento cuántico se pinta como un medio de comunicación instantánea a través de las galaxias, pero la física lo limita: no supera la velocidad de la luz, sino que permite empaquetar más datos en cada señal.