¿Y si la Luna no está hecha de lo que pensábamos? Los científicos han propuesto una explicación de por qué la Luna se parece a la Tierra en composición, aunque según la vieja teoría debería parecerse al planeta Tea que impactó la Tierra. Es como si después de chocar dos bolas de plastilina de distinto color, la bola resultante estuviera formada principalmente por el material de una, porque la otra era demasiado dura. ¿Podrá esa «dureza» resolver el misterio del nacimiento de la Luna?
La joven Tierra era una esfera hirviente de roca líquida, mientras que Theia, que chocó contra ella, ya se había enfriado y solidificado.
Así, el interior terrestre salió despedido al espacio, formando una nube de polvo cósmico y escombros. Poco a poco, de allí se formó la Luna. Esta hipótesis complementa el modelo estándar de la colisión gigante.
El análisis del suelo lunar mediante análisis de la luz (cuyo fundador fue Joseph von Fraunhofer) reveló que la composición atómica de la Luna y la Tierra es casi idéntica. El enigma de décadas se resolvió: debido a la diferente fluidez, al espacio escapó principalmente material terrestre. El resultado más inesperado: las rocas lunares traídas por las misiones Apolo son salpicaduras solidificadas de nuestro planeta. Tenerlas en las manos es tocar un fragmento de la antigua Tierra.
🎯 El mismo impacto probablemente inclinó el eje terrestre, regalándonos las estaciones. Así que también le debemos la primavera y el otoño a esta antigua catástrofe.