Las burbujas de Fermi son una eyección bipolar del centro galáctico con una energía de ~10⁵⁶ ergios que generó ondas de choque a distancias de hasta ~10 kpc del disco. Estas ondas pueden producir el flujo observado de neutrinos >10 TeV. La correlación de 12 años de datos de IceCube HESE con el mapa de Fermi-LAT fuera del plano galáctico se ha detectado a un nivel de >3σ. Utilizando datos de eROSITA que perfilan las envolturas, se ha observado una señal de neutrinos de ambas burbujas a altas latitudes (|b|>30°, >4σ) con un exceso local (>5σ) en las envolturas orientales brillantes en rayos X. La señal corresponde a la emisión esperada de iones relativistas con una energía de ~10⁵⁴·⁵ ergios (incertidumbre ~3) en cada burbuja, acelerados a energías >PeV. Esto confirma la eficiencia de aceleración de ~10% y la potencia de las ondas de choque. Datos preliminares apuntan también a neutrinos procedentes de las burbujas eROSITA más grandes, que envuelven las burbujas de Fermi, compartiendo energía y ondas de choque similares.
Hace millones de años, el agujero negro en el centro de la Vía Láctea expulsó gas caliente, inflando dos burbujas colosales. Sus límites son ondas de choque que comprimen la materia. El detector IceCube, enterrado en el hielo antártico, captó por primera vez neutrinos de estas paredes. Los neutrinos son partículas fantasma que apenas interactúan con la materia. En las paredes de las burbujas, las ondas de choque aceleran protones a energías enormes; al chocar con el gas, nacen neutrinos que llegan a la Tierra tras atravesar la galaxia casi sin obstáculos. Esto demuestra que las burbujas son aceleradores naturales y revela el turbulento pasado del agujero negro. El estallido que las creó fue un millón de veces más brillante que una supernova. Si pudiéramos ver los rayos gamma, estas burbujas brillarían en el cielo nocturno con más intensidad que cien lunas llenas.
🎯 Los neutrinos son tan esquivos que cada segundo miles de millones de ellos atraviesan tu cuerpo, pero a lo largo de toda tu vida solo unos pocos interactuarán contigo.
🎬 Los neutrinos de la novela de Arthur C. Clarke «2010: Odisea dos» anunciaban una catástrofe en Júpiter, mientras que las partículas reales revelaron una explosión en el corazón de la Vía Láctea.