Imagina que en el centro de la Vía Láctea estalló una burbuja enorme, pero no de jabón, sino de plasma incandescente. Esta 'explosión' expulsó dos gigantescas burbujas en expansión. Ahora los científicos han captado neutrinos (partículas fantasma) procedentes de sus ondas de choque, lo que demuestra que nuestra galaxia es capaz de acelerar partículas hasta energías extremas. ¿Qué otra sorpresa nos deparará el 'volcán' cósmico en el centro de la Vía Láctea?
Hace millones de años, el agujero negro en el centro de la Vía Láctea expulsó gas caliente, inflando dos burbujas colosales. Sus límites son ondas de choque que comprimen la materia. El detector IceCube, enterrado en el hielo antártico, captó por primera vez neutrinos de estas paredes. Los neutrinos son partículas fantasma que apenas interactúan con la materia. En las paredes de las burbujas, las ondas de choque aceleran protones a energías enormes; al chocar con el gas, nacen neutrinos que llegan a la Tierra tras atravesar la galaxia casi sin obstáculos. Esto demuestra que las burbujas son aceleradores naturales y revela el turbulento pasado del agujero negro. El estallido que las creó fue un millón de veces más brillante que una supernova. Si pudiéramos ver los rayos gamma, estas burbujas brillarían en el cielo nocturno con más intensidad que cien lunas llenas.
🎯 Los neutrinos son tan esquivos que cada segundo miles de millones de ellos atraviesan tu cuerpo, pero a lo largo de toda tu vida solo unos pocos interactuarán contigo.
🎬 Los neutrinos de la novela de Arthur C. Clarke «2010: Odisea dos» anunciaban una catástrofe en Júpiter, mientras que las partículas reales revelaron una explosión en el corazón de la Vía Láctea.