Por primera vez se ha obtenido experimentalmente un entrelazamiento que no depende de la forma de describir las partículas (base modal). El entrelazamiento ordinario desaparece al cambiar la definición de los participantes, pero aquí las correlaciones cuánticas se conservan bajo cualquier transformación ortogonal de modos, como una llave universal que abre cualquier cerradura. El esquema, basado en un interferómetro reconfigurable con no linealidades inducidas por medición, generó pares de fotones con alta fidelidad, confirmada mediante tomografía. Esto hace que el entrelazamiento sea resistente al ruido y a partes no confiables en redes cuánticas.
El entrelazamiento cuántico a menudo se comporta como una danza sincronizada, visible solo desde un ángulo. Basta cambiar la forma de observar y las partículas parecen desordenadas. Esto limita la comunicación segura. Ahora, físicos han creado un par de fotones cuya 'danza' es impecable desde cualquier perspectiva. La luz se hizo pasar por un dispositivo que mezcla trayectorias, y con mediciones especiales se generó un estado que no depende de cómo se divida el haz. La precisión superó el 96%.
Lo interesante es que aquí la medición no destruye, sino que consolida el entrelazamiento. John Bell y Alain Aspect demostraron en su día la realidad de esta conexión no local; ahora se ha vuelto 'a prueba de todo' para las redes cuánticas.
🎯 El entrelazamiento de fotones ya se usa en la distribución cuántica de claves: incluso si alguien intercepta la señal, el entrelazamiento revela instantáneamente la intrusión.