Los pequeños puntos rojos (LRD) poseen un conjunto de propiedades que no se encuentran juntas en ninguna otra clase de galaxias o núcleos activos. Estas propiedades encuentran analogías en la Gran Erupción de Eta Carinae y en las supernovas de tipo IIn, lo que permite proponer un escenario autoconsistente. Los flujos de salida de la fuente central crean una densa envoltura de gas (viento lento) donde, debido a la alta opacidad, se forma una pseudofotosfera que emite como un cuerpo negro y oculta el motor. Los vientos rápidos, al chocar con la envoltura, generan ondas de choque, y la dispersión y absorción electrónicas en un medio grumoso explican las alas anchas de las líneas y los perfiles tipo P Cygni. Un argumento basado en la velocidad de escape restringe la masa del motor: M < 10^5 M⊙. La ausencia de variabilidad y la baja gravedad superficial de la fotosfera apuntan a una masa intermedia (10^3–10^6 M⊙) y una luminosidad super-Eddington (>5 L_Edd). Esto explica la aparente supermasividad de los agujeros negros y sugiere que los LRD son embriones de agujeros negros masivos, que evolucionan a través de la formación de polvo hasta convertirse en núcleos activos clásicos.
Un potente reflector en una densa niebla no se ve: solo percibimos una enorme nube luminosa. La niebla dispersa la luz y la enrojece. Así, el gas cósmico alrededor de los agujeros negros oculta su verdadero tamaño. El telescopio Webb detectó puntos rojos que parecían núcleos de galaxias con agujeros negros supermasivos. Una nueva perspectiva dice: son capullos de gas, inflados por la radiación de objetos miles de veces más ligeros.
Si la conjetura es correcta, muchos 'gigantes' del universo primitivo son en realidad agujeros negros infantes. Con el tiempo, el gas se disipará, revelando o un agujero negro o una estrella supermasiva. Mientras tanto, nacerá polvo cósmico — materia prima para nuevas estrellas, como en las explosiones de supernovas tipo IIn. Las líneas espectrales de estos puntos están borrosas, como en una fotografía movida; es el movimiento del gas el que delata la imagen real. Así, de la niebla nacen los futuros dueños de las galaxias.
🎯 En 1843, la estrella Eta Carinae se convirtió en la segunda más brillante del cielo, aunque estaba a 7500 años luz. Su luz fue amplificada por su envoltura de gas, exactamente como los agujeros negros 'pequeñitos' que vemos en los puntos rojos.