Un agujero negro no es solo una aspiradora. Brilla débilmente, emitiendo partículas; esta idea fue propuesta por [scientist:Jacob Bekenstein], quien relacionó la temperatura del agujero con su [tag:entropy]grado de desorden. Detectar esa radiación en el cosmos es increíblemente difícil.
Los físicos realizaron un experimento sencillo: hicieron pasar un pulso láser por una fibra de vidrio tan rápido que para la luz surgió un "punto de no retorno", como en un río con una corriente más fuerte que cualquier nadador. Y esperaron las "salpicaduras": estallidos cuánticos, parecidos al chapoteo de una piedra en un rápido, no a un derrumbe. La explicación anterior imaginaba una cascada enredada, pero la naturaleza resultó ser más simple.
La mayor sorpresa es cuán fantasmal es esa "simplicidad". Si un agujero negro pesara como el Sol, evaporarse en esas salpicaduras tomaría más tiempo que la edad del Universo multiplicada por miles de millones de miles de millones. Hay luz, pero casi no hay. Quizás algún día, al captar partículas de agujeros reales, resolvamos la paradoja de la información perdida.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2607.01118
Hawking radiation - the emission of quantum particles at the event horizon of a black hole - connects gravity with quantum mechanics and thermodynamics; the Bekenstein-Hawking entropy has been the benchmark for potential quantum theories of gravity. But Hawking radiation has never been observed in astronomy, only in laboratory analogues and the chances of ever observing it in space are astronomically small. The energy of Hawking radiation must come from the gravitational field around the black hole, but how field quanta generate Hawking quanta has been unknown. Here we report on experimental and theoretical evidence for the process that generates Hawking radiation in a fibre-optical analogue of the event horizon. There, as in gravity, it has been believed that Hawking radiation comes from a complicated, cascaded process; here we have found a simple, direct process and measured its backreaction on the field. Our findings suggest an equally direct process for other laboratory analogues and perhaps also for gravitational fields, shedding light on how black holes might radiate.
Si un agujero negro tuviera la masa del Sol, tardaría miles de millones de miles de millones de veces más que la edad del Universo en evaporarse por completo.