Los agujeros negros no solo devoran: también brillan. Los físicos capturaron este proceso en fibra óptica y encontraron un mecanismo sorprendentemente simple: gotas cuánticas se desprenden de un flujo turbulento, como salpicaduras de un rápido. Tal vez así también irradie un agujero real.
🎯 Si un agujero negro tuviera la masa del Sol, tardaría miles de millones de miles de millones de veces más que la edad del Universo en evaporarse por completo.