En una gota de sangre flotan millones de moléculas de albúmina, la principal proteína transportadora. Su nivel disminuye en enfermedades de riñón e hígado, por lo que los médicos necesitan un método rápido y preciso para medirla. Los ingenieros han propuesto un detector del tamaño de una mota de polvo: un transistor de grafeno que funciona directamente en el líquido.
El grafeno es una lámina de carbono de un átomo de espesor. Es tan sensible que incluso una sola molécula adherida modifica su resistencia eléctrica. En el nuevo sensor, el grafeno se coloca en una solución con la proteína y se aplica un voltaje débil (menos de un voltio). Las moléculas de albúmina tienen carga negativa y, al depositarse sobre el grafeno, actúan como una diminuta compuerta química: desplazan el punto de conductividad mínima, el llamado voltaje de Dirac. Cuanta más proteína hay, mayor es el desplazamiento.
La simulación por computadora mostró que la proteína se posa sobre el grafeno de diferentes maneras, como una llave que puede insertarse en una cerradura de varias formas. Pero no la retienen enlaces químicos, sino débiles fuerzas de van der Waals, las mismas que permiten al geco correr por el techo. A pesar de esa suavidad, el sensor detecta concentraciones desde 0,01 hasta 30 miligramos por mililitro, y el límite de detección es de solo 0,0087 mg/ml. Es como encontrar un grano de sal en una bañera de agua.
El secreto principal de la sensibilidad es el desorden. Cuando la proteína se adhiere al grafeno, crea irregularidades en el campo eléctrico y los electrones se dispersan con más intensidad. Este efecto amplifica la señal, haciendo visibles incluso concentraciones bajas. Este mecanismo "ruidoso" recuerda al amplificador de una radio antigua: una señal débil modula una corriente más potente. Los ingenieros han aprovechado este principio para extraer el máximo rendimiento de un dispositivo simple.
En definitiva, el transistor de grafeno se convierte en un guardián de bolsillo de la salud: una gota de sangre, un segundo, y el nivel de albúmina es conocido. Además, comprendemos mejor cómo interactúan las moléculas con materiales bidimensionales en la interfaz entre líquido y sólido.
El grafeno es 200 veces más resistente que el acero, pero es tan delgado que la luz lo atraviesa casi sin pérdidas: una sola capa absorbe solo el 2,3% de la luz.
En la novela 'Minority Report' de Philip K. Dick, los criminales se detectan con una gota de sangre mucho antes del delito; sensores como este podrían ser el primer paso hacia un diagnóstico médico instantáneo en el futuro.