Una olla hirviendo burbujea de manera desigual, igual que algunas estrellas al final de la evolución estelar. Su brillo a veces aumenta y otras disminuye con un período de decenas de días: el efecto Blazhko, sin explicación durante más de un siglo. El telescopio Kepler midió con gran precisión la luz de la estrella V783 Cyg, descomponiéndola en oscilaciones simples (fotometría). Varias oscilaciones en la envoltura exterior, donde hierve gas incandescente de hidrógeno y helio, se comportan de manera opuesta a la pulsación principal. Cuando el titileo principal es más fuerte, estas oscilaciones se debilitan, y viceversa. Esto muestra que la actividad de ebullición (plasma) controla directamente el titileo. La solución es simple: el burbujeo irregular, como el fuego bajo una olla, cambia la fuerza de las pulsaciones. Este conocimiento permite afinar la medición de distancias cósmicas usando estrellas faro. La fuerza del efecto depende de la metalicidad, lo que podría ayudar a estudiar la evolución galáctica. El efecto Blazhko esperó una explicación más tiempo del que existió la Unión Soviética.
El efecto Blazhko fue descubierto en 1907 y permaneció sin explicación incluso más tiempo del que existió la Unión Soviética.