Las gigantes rojas exhiben variaciones periódicas de brillo debido a oscilaciones estelares.Las pulsaciones de las gigantes rojas son variaciones periódicas de brillo observadas en estrellas evolucionadas, frías y luminosas. Estas estrellas, que han agotado el hidrógeno en sus núcleos y se han expandido enormemente, no son objetos estáticos. Oscilan, hinchándose y contrayéndose en ciclos que pueden durar desde días hasta años, lo que provoca que su brillo aparente cambie de manera regular y medible. Estas variaciones son una herramienta fundamental para comprender la estructura interna y la evolución de las estrellas en sus etapas finales de vida.
La variabilidad de las gigantes rojas se conoce desde hace más de un siglo, con los primeros estudios sistemáticos realizados por Henrietta Swan Leavitt y otros a principios del siglo XX. El marco teórico para las pulsaciones estelares se desarrolló a mediados del siglo XX, destacando las contribuciones de Paul Ledoux y otros.
Las pulsaciones están impulsadas por la interacción entre la gravedad y la presión en las capas externas de la estrella. Cuando una capa se comprime, se calienta y empuja hacia afuera; cuando se expande, se enfría y cae hacia adentro. Esto crea una oscilación autosostenida, similar al tañido de una campana. Las frecuencias específicas de estas oscilaciones dependen de la densidad, temperatura y composición de la estrella, lo que permite a los astrónomos sondear su interior mediante la astrosismología.
Las pulsaciones de las gigantes rojas se utilizan para medir distancias a estrellas y galaxias, y para estudiar los procesos de pérdida de masa que enriquecen el medio interestelar con elementos pesados.
La supergigante roja Betelgeuse, que es una estrella variable pulsante, experimentó un dramático oscurecimiento en 2019-2020 que probablemente estuvo relacionado con su ciclo de pulsación y una masiva expulsión de polvo.
| M_I^TRGB | variable | absolute I-band magnitude at the tip of the red giant branch — absolute magnitude |









