En la fría nube de Tauro, donde nacen estrellas, los telescopios detectaron moléculas con olor a almendras amargas: nitrilos aromáticos. En la Tierra se encuentran en los huesos de melocotón, pero en el espacio flotan en el polvo helado. ¿Qué les sucede bajo la intensa radiación ultravioleta de las estrellas jóvenes? Los químicos recrearon este proceso en el laboratorio.
En una cámara especial, a una temperatura de menos 268 grados Celsius, se irradió benzonitrilo y sus análogos con luz ultravioleta de 193 nanómetros de longitud de onda. Las moléculas se rompieron, y los principales fragmentos resultaron ser cianuro de hidrógeno (HCN) y su isómero HNC, los mismos que ya se habían encontrado en el espacio. Esto significa que la luz arranca del anillo un grupo con nitrógeno y carbono, dejando el esqueleto de benceno desnudo.
El experimento con hidrógeno pesado (deuterio) confirmó que primero se rompe el enlace entre el anillo y el grupo nitrilo, y solo después los fragmentos toman hidrógeno de la superficie helada. Estos detalles ayudan a los astrónomos a descifrar los espectros infrarrojos de nubes lejanas, donde procesos similares están ocurriendo ahora mismo.
El benzonitrilo huele a almendras amargas, y en el espacio se encontró en una nube donde la temperatura está solo unos pocos grados por encima del cero absoluto.