Las estrellas de Wolf-Rayet de tipo WC9d son conocidas como productoras activas de polvo de carbono. De vez en cuando pueden atenuarse bruscamente cuando nubes de polvo ocultan su luz. Sin embargo, para WR 59 tal evento nunca se había registrado antes. El problema es que esta estrella se encuentra a solo 11 segundos de arco de una compañera más brillante, de magnitud 11,7. Los sondeos automáticos del cielo, como ASAS-SN o ATLAS, usan aperturas de píxel amplias y fusionan la luz de ambas estrellas, por lo que sus datos muestran un brillo sobredimensionado y suavizado. Como resultado, los eventos de oscurecimiento raros y breves causados por polvo pueden pasar completamente desapercibidos. El trabajo se sitúa en la periferia de los estudios vecinos sobre estallidos de rayos gamma, rayos cósmicos y ráfagas rápidas de radio, pero su tema, la variabilidad de las estrellas de Wolf-Rayet, está estrechamente relacionado con el estudio de los chorros y la pérdida de masa en estrellas masivas.
Rod Stubbings realizó observaciones visuales regulares de WR 59 desde abril de 2017 con un telescopio de 22 pulgadas (0,56 m) a un aumento de 270× y un ocular Tele Vue Ethos de 8 mm. Esta configuración permitía alcanzar una magnitud límite de 17,3 y separar claramente las dos estrellas, distantes 11 segundos de arco. El 11 de mayo de 2021 (fecha juliana 2459346) notó que la estrella se había atenuado hasta magnitud 15,2. Durante el día siguiente realizó siete estimaciones visuales independientes del brillo, registrando el mínimo profundo. Luego solicitó confirmación independiente a otro observador visual, Stephen Howell, quien confirmó el debilitamiento del brillo. Más tarde, en 2026, Stubbings comparó sus datos con las observaciones de archivo del telescopio espacial TESS (sector 38), que casualmente había observado el mismo campo en mayo de 2021.
La curva de luz visual mostró una caída brusca de 13,9 a 15,2 magnitudes en muy poco tiempo. El mínimo duró alrededor de un día, tras lo cual la estrella comenzó a recuperarse y volvió a su nivel original en 14 días. El satélite TESS registró el evento de forma independiente: su curva de luz mostró un mínimo alrededor de la fecha juliana 2459345,5, lo que coincide con las observaciones visuales. Además, TESS detectó fluctuaciones de brillo de período corto durante la fase de recuperación, que coincidieron con las estimaciones visuales. Esto confirmó que los cambios observados eran procesos físicos reales en la envoltura de polvo, y no errores del observador. La diferencia clave: TESS mostró una caída de solo 0,7 magnitudes (hasta 14,55) debido a la mezcla de luz con la compañera, mientras que visualmente se logró aislar a WR 59 y ver la profundidad total de la caída de 1,3 magnitudes (hasta 15,2). Las observaciones visuales también llenaron el vacío de 22,58 horas en los datos de TESS, cuando el satélite estaba ocupado transmitiendo telemetría a la Tierra.
Este trabajo demuestra por primera vez que WR 59 es un sistema de polvo activo, capaz de eclipses repentinos y profundos. Antes se consideraba que la estrella era estable, pero ahora está claro que puede cambiar su brillo en 1,3 magnitudes en cuestión de horas. La diferencia con los trabajos vecinos sobre estallidos de rayos gamma y ráfagas rápidas de radio es que aquí no se estudia un proceso explosivo, sino la acumulación y expulsión lenta de polvo en el viento estelar. El método también es único: en lugar de sondeos automáticos con píxeles anchos, se utilizó el ojo del observador con gran aumento, lo que permitió resolver el par estelar compacto. Esta es la primera prueba de la capacidad de las observaciones visuales para captar eventos que los telescopios robóticos modernos pasan por alto.
Stubbings continúa observando WR 59 cada noche y ya ha registrado otros diez eventos similares de oscurecimiento. Las curvas de luz completas de estos eventos se publicarán en un artículo aparte. En el futuro se puede esperar un estudio más detallado de la envoltura de polvo de esta estrella mediante interferometría o espectroscopía de alta resolución, para entender cómo se forman y dispersan las nubes de polvo. También es prometedora la combinación de observaciones visuales con datos de telescopios espaciales en tiempo real, para no perder las fases cortas de mínimo.
El descubrimiento subraya el valor de las observaciones visuales amateur en la era de los grandes sondeos del cielo. También proporciona un nuevo objeto para el estudio de la formación de polvo en estrellas de Wolf-Rayet, lo que es importante para comprender la pérdida de masa en estrellas masivas y el enriquecimiento del medio interestelar con polvo de carbono.
Publicación del conjunto completo de los diez eventos de oscurecimiento posteriores de WR 59. Organización de observaciones coordinadas en múltiples longitudes de onda (incluida espectroscopía infrarroja) durante futuros mínimos para estudiar la composición y dinámica del polvo.
Para el campo de estudio de las estrellas de Wolf-Rayet, el mecanismo de formación de polvo en sus vientos densos sigue siendo un problema clave no resuelto. Los eventos de oscurecimiento ofrecen una oportunidad única para investigar la geometría y evolución de las nubes de polvo. Este trabajo muestra que incluso una estrella solitaria, considerada tranquila, puede ser mucho más activa de lo que se pensaba, y que para detectar tales eventos se necesitan métodos capaces de resolver pares compactos.
Durante el mínimo, WR 59 se volvió casi 3,3 veces más tenue de lo habitual, pero a simple vista seguiría siendo invisible: su brillo de magnitud 15,2 es 4000 veces más débil que el de las estrellas más tenues visibles a simple vista en un cielo oscuro.